Ballestear

Publicado en el Diari de Tarragona el 12 de enero de 2013


En una entrevista que el Diari publicó la semana pasada, el candidato popular Alejandro Fernández inventó el verbo “ballestear” para referirse irónicamente a la tendencia de algunos políticos a prometer lo que no pueden cumplir. Emulando al desaparecido José Luis Coll, desearía proponer un pequeño diccionario con otros nuevos términos vinculados al comportamiento característico de algunos de nuestros dirigentes.

Alejandría: f. Histórico nombre que comparten diversas ciudades del mundo antiguo con el que será rebautizada la capital tarraconense cuando el PP conquiste la alcaldía. La nueva urbe asombrará al mundo (estación de AVE subterránea, terminal de cruceros, nuevo paseo marítimo, difusión arqueológica modélica, impuestos municipales reducidos…) aunque nadie se explica cómo podrá conseguirlo un partido incapaz de terminar una autovía de veinte kilómetros.

Almunia: f. Término de origen árabe (almúnya) con el que se designa la finca de recreo donde se abreva convenientemente a los candidatos que han fracasado en su país de origen y a los políticos intencionadamente alejados de los centros de decisión de sus respectivos partidos.

Anamatesia: f. Med. Lesión en el nervio óptico que reduce la capacidad del paciente para detectar a simple vista las irregularidades financieras que cometen los miembros de su propia familia. En los estadios más avanzados puede llegar a imposibilitar la visión de un vehículo de alta gama en el propio garaje.

Aznarada: f. Descarga de artillería de un expresidente del gobierno contra sus enemigos declarados, contra los amigos que él considera sus enemigos, contra los que parecen ser amigos de sus enemigos, o contra cualquiera que pase por ahí y pueda poner en peligro sus intereses o los de su familia.

Cándido: (Del lat. candĭdus). adj. Término contradictorio que puede referirse a un individuo sin malicia, o al líder de una central sindical que despide a sus trabajadores amparándose en una abusiva legislación laboral contra la que no deja de manifestarse en las calles.

Castillo: m. Edificio fortificado rodeado de fosos, torres, baluartes y otras construcciones defensivas, desde donde se lanzan tweets incendiarios que siempre terminan prendiendo murallas adentro.

Cayo: m. Geo. Isla arenosa y plana típica de las Antillas, frecuentemente anegadiza y cubierta de mangle, donde habitan seres mitológicos del paraíso socialista como el sindicato autofinanciado o la empresa pública eficiente.

Cristinoma: m. Med. Variante de anamatesia en pacientes de sangre azul, que apenas deja secuelas gracias a su extraordinaria capacidad para movilizar las defensas de todo tipo de organismos.

Díezmar: tr. Causar un gran número de bajas entre las filas de los partidos tradicionales, gracias a un discurso plagado de obviedades y tremendamente cómodo para quien no gobierna nunca, a manos de una diva que sólo se ha rebelado contra los vicios de la partitocracia cuando ha visto frustrados sus intentos de prosperar en ella.

Fabril: adj. Referido a las empresas de una conocida familia de terratenientes castellonenses, aficionada al tráfico de influencias y los aeropuertos de paseo, con antológica efectividad en los juegos de azar.

Guindos: m. pl. Árboles de la familia de las rosáceas, semejantes a los cerezos, desde donde caen los ministros de economía al comprobar que la estrategia ordenada por los países acreedores retrasa sustancialmente la recuperación financiera de los países deudores.

Junqueras: f. pl. Zonas pantanosas atestadas de cañas, cuyo inestable terreno es considerado por algunos el lugar idóneo para edificar un nuevo estado donde todos seremos más ricos, más sabios, más buenos, más sanos, más guapos, y más felices por siempre jamás.

Masimizar: tr. Buscar el máximo rédito electoral al aumento estratégico de la tensión patriótica, mediante un proyecto que se sabe procedimentalmente inviable de antemano, con el fin de intentar capitalizar (sin ningún éxito) el descontento que genera la constatación de su imposibilidad jurídica.

Monaguillo: m. Pequeño presidente extremeño que hace del populismo su estandarte, al que le resulta indiferente caldear el conflicto catalán o cuestionar a los ministros de su propio partido, siempre que consiga atraer el aplauso fácil que le garantice la continuidad en el sillón.

Monarca (Danaus plexippus): f. Nat. Tipo de mariposa muy popular en el pasado, cuyas poco edificantes costumbres han conseguido multiplicar el número de entomólogos que exigen la inmediata extinción de la especie.

Montería: f. Arte de cazar sujetos pasivos tributarios. En principio se aplica a la persecución encarnizada de grandes piezas por parte del Ministro de Hacienda, aunque habitualmente finaliza rematando ejemplares heridos de caza menor como autónomos, pensionistas y pequeñas empresas asfixiadas por la crisis.

Navarro: 1. adj. Natural de Navarra. 2. m. Dícese del presunto líder de un partido político que no requiere contrincantes externos para caer en la invisibilidad social y la irrelevancia electoral, gracias a la inestimable ayuda de sus camaradas de aquí y de allá.

Ribera: f. Franja de tierra bañada por el río Ebro en su orilla norte, cuyo líder estudia la estrategia para cruzar al otro margen sin resultar díezmado en el intento.

Susanar: tr. Reparar o remendar la maltrecha imagen de un gobierno autonómico acosado por casos de corrupción, fingiendo un total desconocimiento de unas prácticas (prejubilaciones fraudulentas, subvención de EREs inexistentes, comisiones ilegales, etc.) amparadas por un ejecutivo del que formaba parte.

Victòria: (Del lat. victorĭa). f. Paradoja semántica y política personificada en una candidata con nombre triunfal cuyo éxito nadie pronostica.

Zapatero: m. Persona que por oficio hace zapatos, los arregla o los vende, defiende públicamente que el negocio va viento en popa, asiste sin inmutarse a la quiebra del establecimiento, y luego se forra con unas memorias en las que reconoce su incompetencia.

Comentarios

Entradas populares de este blog

El grupo de Amaiur

Entre pillos anda el juego

Un cinturón demasiado holgado