Silencio, por favor
Publicado en el Diari de Tarragona el 19 de septiembre de 2021 En principio, sería lógico pensar que una persona que quisiera perpetrar premeditadamente una actividad prohibida tendería a ocultar este hecho al escrutinio colectivo. Parece de cajón. Es evidente que nadie mínimamente despierto se atrevería a desarrollar de forma pública un comportamiento susceptible de ser sancionado por la autoridad competente. Esto es así en la mayor parte de los casos, pero no de forma universal. En efecto, no son pocos los individuos incívicos que cometen flagrantes ilegalidades consciente y abiertamente, porque saben que estos actos son consuetudinariamente tolerados desde tiempos inmemoriales. Y tampoco es raro cruzarse con tipos que simplemente carecen de un par de dedos de frente, un rasgo que erróneamente presuponemos en nuestros conciudadanos. Incluso es frecuente descubrir sujetos en los que ambos factores se combinan armoniosamente. Sería el caso, por ejemplo, de los conductores -especialment...