Jugando al despiste
Publicado en el Diari de Tarragona el 4 de septiembre de 2016 Las historias de contrabandistas han constituido históricamente un género clásico en las regiones fronterizas. Aún recuerdo un viejo relato que escuché viviendo en Donosti, cuando la desembocadura del Bidasoa todavía marcaba la línea del frente para aquel gremio casi extinto. Hace medio siglo vivía en Irún un vecino, entrado ya en años, que tenía la costumbre de cruzar prácticamente a diario los puentes que unen esta ciudad guipuzcoana y la localidad vascofrancesa de Hendaya. El tipo se había convertido en un viejo conocido de los agentes que vigilaban la aduana, quienes le sometían regularmente a registros tan exhaustivos como infructuosos. Unos días cruzaba la frontera por el puente de Santiago y volvía por el de Endarlaza, otros al revés… Algunas veces lo hacía a pie, otras en bicicleta… Eso sí, siempre llevaba consigo un misterioso saquito de tela anudado con una pequeña cinta, relleno con lo que parecía ...